El presidente presumirá de ocupar “el primer puesto de la UE” en la lucha contra la recesión. Mostrará unos datos que vuelven a incluir en 2009 teóricos gastos ya realizados.
Gobierno aborda hoy su Debate del Estado de la Nación más complicado. Con cuatro millones de parados y una previsión de cinco en poco más de un año; con un déficit creciente de casi un 4% y un aviso del 10%; y con una economía en plena recesión que será, según la Comisión Europea, la última en salir de la crisis.
En esta tesitura, Zapatero ha echado mano de la estadística para insistir en que su gestión es y ha sido buena. Pero los datos presentados en el Consejo de Ministros extraordinario del pasado miércoles, que servirán de base para la defensa del presidente, no dejarán de asombrar a propios y extraños.
Porque, después de la famosa polémica sobre el maquillaje de los datos del INEM –medio millón de personas no se recoge en el cómputo oficiales de desempleados–, resulta que la estadística de esfuerzo realizado para combatir la crisis también parece llevar una capa de material cosmético.
Según los datos ofrecidos por el Gobierno el pasado miércoles –que fueron los que se presentaron al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que elaborase su informe del 6 de marzo– el coste estimado de las medidas para luchar contra la crisis (Plan E) adoptadas por el Ejecutivo se situó en un 1,9% del PIB (más de 19.000 millones de euros) en el año 2008.
En el año 2009, de nuevo, según esos mismo datos –que servirán hoy al presidente para avalar su batalla ante la recesión– el esfuerzo y las medidas habrían sido mayores, en sintonía con las peticiones del FMI: habrían alcanzado un 2,3% del PIB, es decir, más de 23.000 millones de euros.
Sin embargo, resulta que en el informe anterior del FMI, colgado en su web justo un mes antes (el pasado 6 de febrero), se asegura que el esfuerzo comunicado por España y el coste de las respectivas medidas en el año 2008 fue de un 3,1% del PIB (más de 31.000 millones de euros), es decir, al menos 12.000 millones más de los que ahora reconoce el Gobierno como efectivamente empleados.
Sin embargo, el supuesto esfuerzo en 2009 se limita a un 1,1% del PIB (más de 11.000 millones). La suma del gasto en los dos años no varía –el coste conjunto aproximado de 4,2 puntos del PIB en estos dos años–, pero vuelven a aparecer en 2009 medidas ya incluidas en 2008.
Las cifras del primer informe, de febrero, propiciaban una conclusión del FMI: el esfuerzo realizado (sobre todo en 2008) pese a haber sido grande habría sido prácticamente inútil, porque su impacto en impulsar la economía se limitaba a entre tres y nueve décimas del PIB en 2009. En 2010 la efectividad de las medidas aún sería menor: de entre cero y una décima del PIB.
Por el contrario, el estudio de marzo, en el que hoy se apoyará Zapatero, no es el que emitió el FMI para controlar las medidas anticrisis y su impacto, sino el posterior en el que chequeó “el estado de las finanzas públicas”. Es decir, si con esos gastos los países podían estar incurriendo en graves déficit. Y es ahí, donde, casualmente, las cifras aportadas se redujeron para 2008 (hasta quedar en un 1,9% del PIB), con lo que el FMI debería relajar su alerta sobre la factura de gasto española. Y crecían para 2009 (hasta un 2,3% del PIB), adecuándose, así, a la petición del propio FMI de echar el resto frente a la crisis en este año.
Dos objetivos
El Gobierno español habría conseguido con estos bailes de informes dos objetivos: el primero, haber transmitido en 2008 a la opinión pública que el esfuerzo en la lucha contra la crisis fue ya tremendo. En segundo lugar habría imputado parte de esas medidas a 2009, consiguiendo que, con el mismo gasto, el efecto espejismo fuese mucho mayor. Y se apunta el tanto sin ambages: “Las políticas discrecionales suponen un 2,3% del PIB en 2009, lo que nos sitúa en el primer puesto de la UE”, señala el resumen del Plan E publicado tras el Consejo de Ministros extraordinario del 6 de mayo.
Con los datos anteriores, al menos Alemania (1,5%) y Reino Unido (1,4%) superaban a España en 2009. Desde el Ministerio de Economía se asegura que, de hecho, la diferencia entre un informe y otro es “el momento de imputación del coste de las medidas”.
Más esfuerzo y más números rojos
El pasado miércoles, el Consejo de Ministros concluía que si se suma el coste de las medidas contra la crisis a la acción de los “estabilizadores automáticos”, el “esfuerzo fiscal supone un 4,9% en España y un 3,3% en la UE-27”.
Con los datos aportados por el Ejecutivo al FMI en febrero, el Fondo determina que los estabilizadores automáticos perderán 1,8 puntos del PIB español en 2009, y que el gasto anticrisis de España no incidirá en más de 0,9 puntos del PIB. Queda patente, pues, que la lucha contra la recesión conlleva unos grandes números rojos.
desde: expansion.com
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